Leyendo la prensa escrita, mirando los diversos Medios de Comunicación Social, y Redes sociales, se percibe como muchos, no todos, identifican la elección del nuevo Papa, como si se tratara de un líder político más. Es muy común escuchar que hacen mención a una iglesia liberal, que se confronta a otra muy distinta, conservadora.
Los términos “liberal y conservador” nacieron en el siglo XVIII en la Revolución Francesa, por tanto tienen un origen político. La postura conservadora se opuso a las ideas revolucionarias de la Ilustración y el liberalismo que buscaba una mayor libertad política en todos los ámbitos. Por tanto, en el ámbito civil y político, es común calificar las posturas de izquierda, derecha, Centro izquierda, ultraderecha, liberal, entre otros.
Aunque en aquella revolución la iglesia misma, fue sujeto de cambio y desinstalación de un sistema viciado; sin embargo, la santa Sede y los Papas, Pio VI y Pio VII defendieron la misión evangelizadora de la Iglesia Católica, que es eminentemente espiritual.
Cuestión de lenguaje y mentalidad.
Desde entonces, la opinión pública ha venido utilizando estas dos posturas para identificar a la iglesia, como conservadora por un lado, y por otro, liberal. Esta tendencia se ha intensificado en los últimas décadas tanto ad intra, como ad extra de la Iglesia, y que algunos insisten en utilizarlas. Muy distinto sería que, alguien, persista en darle ese carácter político a la misión de la Iglesia e insista concientemente en esa línea, defendiendo sus razones. Ciertamente la Iglesia tiene una misión política; pero son casos muy específicos, exceptuando la estructura propia de la Ciudad de Vaticano. En esta misma línea la acción común en el ámbito socio-político pertenece a los laicos y no a los clérigos.
Sabemos que la misión de la Iglesia es evangelizar. Así viene a nuestra memoria aquel texto bíblico donde Jesucristo, nos dice: "Por tanto, vayan, y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". Enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado; y he aquí yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28, 16-18). Es un mandato para llevar a “todo el mundo” el Evangelio, la Buena Nueva de la Salvación. Predicación de la conversión y la fe (Mc 1,14). El mandato de Jesús también implica la centralidad de los pobres: “bienaventurados los pobres porque de ellos es el reino de los cielos” ( Lc 6,20). Pero también la cercanía a los pecadores y la motivación a su cambio de vida, cuando resuena la frase de Jesús ante la adultera: “Yo tampoco te condenó, vete, y en adelante no peques más”. (Jn 8,11). La atención a los enfermos y excluidos es un tema común en el Evangelio. Muchos eran sanados como fruto del perdón y la misericordia de Dios: “tus pecados te son perdonados, levántate y anda” ( Mt 9, 4).
La atención a los más pobres y a los débiles.
De este modo la atención a los débiles, a los excluidos, a los pecadores, a los pobres, pertenece a la centralidad evangélica, no con ideologías o compromisos políticos que influyesen sobre Jesús. Simplemente cumplía con la “voluntad del Padre Celestial (Jn 6,38). Aquí nacen exigencias: como la justicia social, la defensa de los Derechos Humanos y Dignidad de las personas, la caridad misma que tiene su base en el mandamiento del amor de Dios: ”Ámense los unos a los otros, como yo les he amado” (Jn 13,34). Los Medios de Comunicación y Redes Sociales insisten en enrolar a la Iglesia en un lenguaje inexacto. Distinto es visualizar algunas posturas que pudiesen clasificarse como tradicionalistas, y otras como más progresistas; pero siempre en la línea de privilegiar la fe y la Palabra de Dios, por encima de cualquier “interés creado”, tal como lo afirmara el Papa Benedicto XVI: “El cristianismo no es una ideología, es una persona llamada Jesucristo”. Y el Papa Francisco llegó a afirmar en términos similares: ”El cristianismo no es una ideología, no es un sistema filosófico, sino es un camino de fe» que nace del kerigma: Jesús murió por nuestros pecados, fue sepultado, resucitó al tercer día y se apareció a Pedro y a los Doce . Jesús es el núcleo del mensaje cristiano».
Somos por tanto, la Iglesia de Cristo, Una, Santa, Católica y Apostólica. Iglesia Sinodal (en comunión, participación, misión constantes); abierta a Todos; Evangelizadora, Innovadora, Pastoral, Fraterna y Misionera.
Identificarse o identificar a la Iglesia o alguno de sus miembros como liberales o conservadores, sería inadecuado desde el punto de vista teológico- pastoral; y desde el punto de vista comunicacional, incurrimos sin duda, en un error terminológico.
Los Cardenales reunidos en las sesiones pre Cónclave en Roma han insistido en que el Papa es sucesor de Pedro y por tanto, es un servidor de la Iglesia y del mundo. En este servicio, tiene una preeminencia ser promotor de una pastoral de comunión, de la unidad, de la espiritualidad, de la santidad de vida, del camino sinodal y de la paz.
Recemos para que los Cardenales sean dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo, y pueda ser elegido el Papa Santo y Evangelizador que necesita la Iglesia católica con más de 1350 millones de miembros en la actualidad, y así, también el mundo de hoy sea participe y se sienta acogido y respetado por la Iglesia de Jesucristo.

Excelente vision de la Iglesia.Muy importante que los que nos decimos ser catolicos, dejemos de ser analfabetas en la fe y en el conocimiento de Cristo.Asi evitamos embutirnos de noticias falsas, manipuladas o tergiversadas sobre nuestra Iglesia que con mala intencion circulan en las redes.